Mirando Atrás e Historias de Ayer.

Cuando todo falla ¡queda la radioafición!

La Radioafición

¿Qué significa para ti la radioafición? ¿Qué imágenes te vienen a la mente cuando oyes esta palabra? ¿Piensas en el código Morse, en la experimentación con equipos de radio, o en las noticias sobre radioaficionados que envían mensajes tras algún desastre natural como los terremotos? Fundamentalmente, los radioaficionados hacen todas estas cosas para su disfrute y colaboran en las emergen­cias catastróficas por puro altruismo y espíri­tu humanitario.

La radioafición es también un medio exce­lente para aprender y practicar idiomas. El inglés es el idioma más utilizado pero si quie­res hacerlo en francés, italiano, o incluso en japonés, oportunidades no te faltarán a dia­rio.

Toda estación de radioaficionado dispone de un indicativo de llamada otorgado por su administración. Por ejemplo, los indicativos que empiezan por EA, EB o EC pertenecen a España.

Emergencias

Los radioaficionados están orgullosos de sus propios indicativos que a veces son inse­parables en las mentes de sus amigos. Los radioaficionados provienen de múltiples estratos de la sociedad; hay artistas, políti­cos, famosos y hasta reyes. Así, nuestro rey Juan Carlos I es radioaficionado con indicati­vo EAØJC. Otros personajes famosos son el ex presidente de Argentina Carlos Menem, con indicativo LU1SM, o el fallecido actor Marlon Brando, con indicativo FO5GJ.

Los radioaficionados emiten y reciben con emisoras radioeléctricas de onda corta, en bandas especialmente reservadas a su uso, y en bandas de VHF (alta frecuencias), UHF (muy altas frecuencias) y SHF (fre­cuencias ultraelevadas). Además de fonía y telegrafía, utilizan para sus comunicacio­nes el radioteletipo (RTTY), la televisión y el ordenador en diversos modos digitales. También disponen de satélites artificiales para establecer sus contactos.

En caso de emergencia catastrófica, ponen sus estaciones al servicio de la huma­nidad de forma altruista y desinteresada, colaborando en servicios de rescate, preven­ción, búsqueda de medicamentos, incendios forestales y todo tipo de emergencias en las que, espontáneamente o requeridos por ter­ceras personas, su colaboración sea útil y justificada.

El radioaficionado, tenga o no tenga inicial­mente conocimientos de electrónica, al poco de practicar esta distracción científica termi­na por ser experto operador de emisoras radioeléctricas con un grado más que medio de conocimientos en comunicaciones. Si ade­más, consideramos que pasan de los tres millones los que la practican en toda la tierra, no es difícil establecer que constituyen la más moderna, entrenada y eficaz red de emergencia que país alguno podría costear

Obtener autorización de Radioaficionado en España

Para obtener una autorización de radioafi­cionado hay que superar en primer lugar un examen de aptitud, que consta de dos pruebas:

- Conocimientos suficientes de electrici­dad y radioelectricidad para operar una estación de radioaficionado.

- Dominio de la normativa reglamentaria referente a las estaciones de radioafi­cionado.

Todos los trámites, incluyendo la presenta­ción de la solicitud de examen, han de reali­zarse en la Jefatura de Inspección de Telecomunicaciones de la provincia donde resida el interesado.

Una vez superado el examen, la Administración emitirá un diploma de ope­rador, con el cual se podrá solicitar la autorización de radioaficionado, que consiste en la concesión de un indicativo o distintivo (EA7URM, por ejemplo), con el cual se podrá operar una estación de radioaficionado pro­pia o la de otro radioaficionado.

Para poder hacer uso de la propia estación de radioaficionado hay que disponer de la licencia de estación. Esta licencia se puede pedir al mismo tiempo que la autoriza­ción de radioaficionado.

Las estaciones pueden ser fijas, móviles o portátiles. Estación fija es la que se instala en el domicilio del interesado; estación móvil es la que se instala en un vehículo, y estación portátil es el clásico "walkie" : Se puede soli­citar licencia para uno, dos o los tres tipos de estaciones a la vez.

Para solicitar una estación fija hay que presentar una memoria descriptiva de los equipos y antenas que se pretenden instalar. Como norma general, las instalaciones deberán ser efectuadas por una empresa instaladora de teleco­municación. Una vez finalizada la misma, se debe­rá remitir a la Jefatura Provincial de Inspeoáón de Telecomunicaciones un boletín de instalación expedido por la empresa instaladora, acredi­tando la seguridad mecánica y eléctrica del conjunto, a no ser que la Jefatura autorice que el radioaficionado efectúe por sus pro­pios medios aquellas instalaciones que por su simplicidad, a la vista de la memoria técnica de la instalación, razonablemente no presen­ten riesgos para las personas o los bienes. En cualquier caso, será necesario disponer de un seguro de responsabilidad civil de ante­nas, que hay que justificar ante la Jefatura. Los socios de la URE no necesitan suscribir una póliza aparte porque va incluida en la cuota de socio.

Los menores de edad podrán obtener la autori­zación de radioaficionado y la licencia de estación si cuentan con el permiso paterno.

La autorización de radioaficionado va liga­da al indicativo y hay que renovarla cada 5 años, pero la tasa sólo se paga una vez.

 NOTA: La legislación completa sobre radioafición, incluyendo los modelos de soli­citudes, se pueden ver en la página web de la URE, www.ea7urm.es

 

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